Cuando era niña, me encantaba la harina de avena, con sus pegotes de azúcar afrutada. A veces si no lo agitabas bien, podrías notar de un sólo bocado toda esa dulzura,
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.
ACEPTAR